miércoles, 8 de junio de 2011

La Danza de la Vida


Nuestra educación de hace decenas de años se centró en un aprendizaje memorístico, ajeno a la realidad y la experiencia, siendo arrojados y saturados por un mar de información la cual desconocíamos pero en la que teníamos que creer.

Durante muchos años se forjaron hombres y mujeres que entendieron que lo más importante en el aprendizaje era la memoria, difícilmente se enseñaba a pensar. Cómo ejemplo nuestros antecesores de la iglesia sabían lo que significaba el poder de saber, sin embargo, como todo poder, se contiene para que no pueda expandirse ni perderse en posibles mentes o manos pecaminosas. Hoy día, muchos somos y hemos sido las ovejitas del rebaño que cuidan los lobos, sin embargo, el milagro infinito de la vida nos reclama y nos cobra a través de nuestros cuerpos, quienes ni siquiera pueden ser callados por nuestras mentes o anestesiados por las necedades religiosas o tecnológicas que el hombre ha creado.

El cuerpo nos llama, y si nos disponemos a escucharle, posiblemente, comenzaremos a través de su expresión a dejar todos aquellos lastres que nos han hecho sentir tan insatisfechos e inseguros de nosotros mismos. Recordar el cuerpo, es aceptar que hay un todo en movimiento, que no somos dueños de la vida, pero que podemos decidir dejarnos llevar y conducir por ella hacia el sueño del eterno retorno a nuestro ser, entonces, la vida comenzará a expresarse a través de nosotros, y nosotros le escucharemos cada vez más profundamente en un aprendizaje que deviene de la más pura e intima experiencia del amor. Pues escuchar nos a nosotros mismos, requiere de una profunda aceptación de lo que se és, se ha sido o se será,  y así la comparación con el otro no se vería desde la carencia, ni desde el ganar o perder, cuando simplemente uno se és desde la experiencia, el presente eterno de la vida aparece para enseñar y mostrarnos a través de nuestros propios ojos cada movimiento, cada inhalación y todo lo que requiere nuestro cuerpo para mantenerse vivo. 

El cuerpo ya no es mas piel o materia dispuesta para el hombre, la mujer, el niño o el anciano, cuando la escucha es cada vez más profunda, el cuerpo se convierte en un todo interactuante y sintiente, que expresa, se ritualiza y accede al universo simbólico de la vida, donde todo está en constante movimiento, donde nada es bueno ni malo, simplemente es, porque es digno en su derecho de expresar, sentir, pensar para ser. Dejarse ser, es aceptar que soltamos los límites de lo conocido para aventurarnos al más allá, reconociendo que todo está en un continuom movimiento, y que la imagen de que somos iguales o que somos los mismos  al pasar de los instantes, es una mera ilusión, es aquí donde la muerte se convierte en una aliada, que nos ayuda a liberarnos de los fantasmas del pasado que por herencia hemos adquirido, firmando contratos de personalidades que no queríamos ser o hacer.

Todo es cambio, el cuerpo permanece en movimiento, y morir para volver a nacer, hace parte del proceso de volver al cuerpo, éste es nuestro derecho innato, recuperar el amor personal y la confianza para poder vivir nuestro propio cuento, y encontrar allí nuestra verdadera danza, la danza de la vida. 

martes, 7 de junio de 2011

La Imagen de Cuerpo y Ciudad


Nuestra imagen corporal, mental, emocional y relacional es un reflejo inevitable de lo que hoy día es la sociedad. Llevamos un cuerpo, lo vestimos, lo adornamos, lo desnudamos, sin embargo, lo habitamos? lo sentimos?. O sólo cuando nos duele, lo recordamos, y cuando esto sucede, a veces nos molesta. Pero la sociedad a inventado las pastillas y las cirugías, entre otras opciones para cambiar nuestro cuerpo, convirtiéndolo quizás, en un producto más, tal vez, así se puede olvidar lo que nos duele o nos avergüenza; se han creado tantos métodos para borrar nuestra memoria, que hoy en día, los cuerpos transeúntes reflejan sonrisas y miradas vacías.

Escuchar la ciudad
En este momento ya no hay más máscaras donde ocultarnos, la luz esta llegando poco apoco a todos los rincones dejándonos ver lo que somos, lo que hemos sido, y tal vez lo que seremos. Hoy somos la sociedad que hemos creado en nuestros mundos personales, llevamos nuestra ley marcada en nuestro cuerpo.

La ciudad se deja leer todo el tiempo, y como pancartas andantes el grafiti, el personaje que hace de habitante de la calle, la montaña, todos, son reflejos de lo que somos. El cuerpo se alimenta de todo lo que le rodea, porque está vivo y su naturaleza es interactuar con todo; la mente una con el cuerpo y las emociones, son el espacio donde el individuo crea y recrea lo que ve, lo que siente y lo que pretende ser a través de si mismo o del otro. El Tacto y el contacto en el encuentro con el otro y consigo mismo sucede todo el tiempo, el cuerpo esta vivo y habla; la pregunta aquí sería ¿lo escuchamos? ¿La sociedad nos ofrece algo parecido? ¿nos conviene?

Godina (2001) afirma que Merleau-Ponty, desde una perspectiva fenomenológica, hace del cuerpo vivido, un tema expreso de su reflexión, donde sostiene que, es el cuerpo: el punto de referencia a través del cual se articula el mundo, en donde se ponen en juego toda la constelación de las relaciones subjetivas e intersubjetivas del ser humano en la sociedad. Desde esta perspectiva, el cuerpo es el campo primordial donde confluyen y se condicionan todas las experiencias, las situaciones vividas a través del cuerpo, el cual se nos va haciendo cada vez más personal. El cuerpo para Merleau Ponty, se convierte en el punto de referencia donde se accede al otro y, a la vez, el otro es la ocasión para tomar conciencia del cuerpo propio. Según López (1996), el cuerpo no es algo objetivado. Entre el yo y el otro hay perpetua comunicación carnal dentro de un mundo común. A diferencia del objeto, que es agotable, el otro nunca lo es, siempre sigue siendo otro.

Este filósofo marca la diferencia entre pensar al cuerpo como objeto y pensar al cuerpo como cuerpo vivido. Merleau-Ponty habla del cuerpo vivido desde la perspectiva abierta por su concepción fundamental de la percepción. Es por ésta vía que se nos revela el cuerpo, y por ello nos es imposible decir que únicamente estamos en el mundo; más bien, tenemos que decir, que el mundo está en nosotros. Esta perspectiva deja afuera la idea del cuerpo como objeto, como algo positivo, duro, indeformable y, por lo mismo, intemporal y extraño a la experiencia que de él tenemos (Godina, C. 2001, p. 1).

Autor: Julio Mario Cabarcas López
Psicólogo

Bibliografía.
Cabarcas, J. (2008). Estado del arte acerca de la perspectiva experiencial de Eugene Gendlin. Tesis para optar el grado de psicólogo. Fundación Universidad del Norte, Barranquilla.
Godina, C. (2001). La teoría de género en la perspectiva fenomenológica del cuerpo vivido. Tesis de maestría: [On Line]: disponible en: http://www.ldiogenes.buap.mx/revistas/3/a2la3ar5.htm
López, M. (1996) La fenomenología existencial de M. Merleau-Ponty y la sociología. Papers. Revista de sociología, Núm.: 50 Teoría sociológica. Pág 209 -231. Articulo electrónico en: http://ddd.uab.es/pub/papers/02102862n50p209.pdf